¿CÓMO EMPEZAR A ESTUDIAR LA BIBLIA?
15Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado,
como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de
verdad.
2 Timoteo
2.15
1.
Determine un horario
y un lugar adecuado para estudiar. Establezca un horario y un lugar tranquilos para estudiar la Palabra
de Dios y conviértalo en un hábito diario tal
como alimentarse. Algunas personas se levantan temprano para pasar un tiempo
con Dios y otras lo hacen
durante el día o a la noche.
Salmo 5.3 3Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré delante de ti, y esperaré.
Salmo 63.6 6Cuando me acuerde de ti en mi lecho, Cuando medite en ti en las vigilias de la noche.
Salmo 119.148 148 Se anticiparon mis ojos a las vigilias de la noche, Para meditar en tus mandatos.
2.
Ore y prepare el corazón. Autoexamínese y confiese a Dios si hay algún pecado presente que necesite su perdón. Pídale a
Dios que le ayude a entender Su Palabra. Pida entendimiento.
Salmo 139.23–24 23Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; 24Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno.
Salmo 119:18 Abre mis ojos, y miraré las maravillas
de tu ley.
Hebreos 4:16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.
Salmo 51:10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí.
Santiago 1.5 5Y si
alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos
abundantemente y sin reproche, y le será dada.
3.
Cante al Señor. Cante
un coro o himno. La música levantará su
espíritu y le ayudará
Colosenses 3.16–17 16La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. 17Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.
Efesios 5.19–20 19hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; 20dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.
4.
Leer y releer comprensivamente.
La
Biblia es la carta más importante que hayas recibido en la vida, un mensaje del
Dios del universo quien te creó, te ama y desea comunicarse contigo. Abre tu
“carta de amor” todos los días y vuelve a leer varias veces cada capítulo y
versículo.
Esdras 7.10 10Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla, y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos.
Juan 5.39 39Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;
1 Timoteo 4.13 13Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza.
5.
Estudie un libro de
la Biblia a la vez y tome notas en un cuaderno o libreta. Haga
anotaciones de lo que lee. Utilice un
determinado cuaderno o un “diario devocional” especial para estudios bíblicos. Tal
vez prefiera subrayar versículos clave o realizar anotaciones en los márgenes
de tu Biblia.
Aquí hay algunas preguntas que le puedan ayudar a analizar el pasaje.
Pasaje: ______________________
• ¿Cuál es la idea principal del pasaje?
• ¿Cuáles son las palabras claves? ¿Qué significan?
• ¿Qué significa en mí vida? ¿Qué desea
Dios que yo haga hoy?
• ¿Qué me impresionó más del pasaje?
También
tome en cuenta las siguientes preguntas, pues le ayudarán a sacar más provecho
del pasaje:
¿Hay un mandato que obedecer?
¿Hay un ejemplo a seguir?
¿Hay
un pecado que evitar?
¿Hay una promesa para hacerla mía?
6.
Reconozca la
autoridad de la Biblia y aleje los prejuicios. Acepte y crea que lo que dice la Biblia es verdad. Tal vez no entiendas
todo lo que dice pero obedezca y ponga en práctica lo que sí comprende.
Hebreos 4.12–13 12Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. 13Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.
2 Timoteo 3.16–17 16Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.
2 Pedro 1.19–21 19Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; 20entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, 21porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.
7.
Aplique lo que ha aprendido. ¿Qué
hará hoy para ponerlo en práctica en su vida?
Josué 1.8 8Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.
Hebreos 5.12–14 12Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. 13Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; 14pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.
Santiago 1.22–25 22Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. 23Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. 24Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. 25Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.
8.
Únase a un grupo de
estudio bíblico. Dios le dio Su Palabra a Su pueblo. Cuando tú compartes con otros
cristianos lo que estás aprendiendo, Dios hará cosas maravillosas. Además eso
ayudará a que en cierta manera seas responsable de tu proceder ante un
compañero en la fe.
Proverbios 27.17 17Hierro con hierro se aguza; Y así el hombre aguza el rostro de su amigo.
Hechos 2.42 42Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.
9. Medite y memorice. Del pasaje leído, escoja un versículo en el cual puede meditar y memorícelo. Apúntelo en una libreta o en un papelito para llevarlo consigo durante el día.
Salmo 1.2 2Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche.
Salmo 119.15 15En tus mandamientos meditaré; Consideraré tus caminos.
Salmo 119.97 97¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.
Proverbios 3.3 3Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; Átalas a tu cuello, Escríbelas en la tabla de tu corazón;
Deuteronomio 6.6–9 6Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; 7y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. 8Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; 9y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.
Recopilado
por ps. Ángel Ml. Díaz Glez.








No hay comentarios.:
Publicar un comentario